El Espanyol entra en un túnel del terror tras la derrota sufrida en Sevilla. Coleccionó la derrota número 18 consecutiva y se mete en una región muy oscura. Aún no está en puestos de descenso, pero el fuego le quema las plantas de los pies tras padecer una decepionante remontada en el Sánchez Pizjuán. Tenía el partido en la mano y dejó que se lo arrebataran en el último instante (2-1). Todo le sale mal al grupo de Manolo González.










